Entre las infecciones crónicas más comunes a nivel mundial está la infección por Helicobacter pylori. Frecuentemente se adquiere en la infancia y, en países en vías de desarrollo como Colombia, rara vez se trata, por lo que persiste durante toda la vida.
Los datos muestran una prevalencia (el porcentaje total de personas infectadas) de más del 50% a nivel mundial. Pero esta cifra esconde una gran brecha:
¿Cómo se Adquiere y Por Qué es tan Común?
Aunque el mecanismo exacto sigue siendo objeto de estudio, la transmisión está íntimamente ligada a las condiciones socioeconómicas y sanitarias. La infección casi siempre ocurre en la niñez.
Las rutas aceptadas son:
¿Por Qué es tan Difícil de Erradicar?
Para entender por qué es mejor prevenirla, primero hay que entender por qué es tan difícil tratarla. El fracaso de los tratamientos no suele ser por un mal diagnóstico, sino porque la bacteria es una maestra de la supervivencia.
Estos son los 4 grandes desafíos del tratamiento convencional:
1. La Resistencia a los Antibióticos (El Enemigo N°1):
H. pylori ha desarrollado una resistencia alarmante a antibióticos clave como la Claritromicina. Esto se debe, en gran parte, al uso excesivo de antibióticos para otras afecciones. La “terapia triple” estándar (dos antibióticos + un protector de estómago) que funcionaba hace 15 años, hoy fracasa en un alto porcentaje de casos.
2. El “Escondite” Perfecto (El Nicho Gástrico):
El estómago es una piscina de ácido, pero H. pylori sabe cómo protegerse:
3. Tratamientos Largos y Complejos (Mala Adherencia):
Erradicarla requiere esquemas agresivos de 10 a 14 días con múltiples pastillas diarias. Los efectos secundarios (sabor metálico, náuseas, diarrea) son tan comunes que muchos pacientes abandonan el tratamiento a mitad de camino, lo que provoca el fracaso y aumento de la resistencia.
4. Formación de Biofilms:
La bacteria puede crear “biofilms”, comunidades que se agrupan y crean un escudo protector. Las bacterias dentro de este escudo son extremadamente difíciles de matar.
El Enfoque Funcional: Cuida tu “Terreno”
Aquí es donde el enfoque de la medicina funcional cobra sentido. Si la bacteria es tan difícil de matar y tan fácil de transmitir, ¿dónde debemos poner nuestro esfuerzo?
En fortalecer nuestro “terreno“.
El contacto con la bacteria en algún momento de la vida es casi inevitable. La diferencia está en si tu cuerpo está listo para combatirla. No se trata de huir de H. pylori, sino de mejorar tus barreras naturales.
Nuestra principal barrera digestiva es la mucosa gástrica y, sobre todo, el ácido del estómago.
Fortaleciendo Nuestras Murallas: ¿Cómo Nos Defendemos?
Cuando un patógeno entra en contacto con nosotros, un cuerpo saludable activa inmediatamente sus defensas.
Nuestra primera línea son mecanismos como toser, estornudar o vomitar. También hay cambios de temperatura (fiebre) y en el pH de las mucosas para hacer el ambiente inhabitable para el invasor.
Hábitos Sencillos para Fortalecer tu Barrera Gástrica
Sabiendo que un pH ácido y fuerte es clave, tu objetivo es apoyar esa acidez natural.
Recuerda: el objetivo no es vivir en una burbuja, sino construir un “terreno” interno tan fuerte que ningún patógeno quiera (ni pueda) quedarse a vivir.
Sandra Hoyos Md.