Helicobacter Pylori

Noviembre 18 de 2025, Sandra Hoyos M.D.

Entre las infecciones crónicas más comunes a nivel mundial está la infección por Helicobacter pylori. Frecuentemente se adquiere en la infancia y, en países en vías de desarrollo como Colombia, rara vez se trata, por lo que persiste durante toda la vida.
Los datos muestran una prevalencia (el porcentaje total de personas infectadas) de más del 50% a nivel mundial. Pero esta cifra esconde una gran brecha:

  • Países en vías de desarrollo: 70% al 90% de la población.
  • Países desarrollados: 30% al 50% de la población.

 

¿Cómo se Adquiere y Por Qué es tan Común?

Aunque el mecanismo exacto sigue siendo objeto de estudio, la transmisión está íntimamente ligada a las condiciones socioeconómicas y sanitarias. La infección casi siempre ocurre en la niñez.

Las rutas aceptadas son:

  • Ruta Fecal-Oral (La más común): Es la vía principal en países como Colombia. Ocurre por la ingestión de agua o alimentos (como verduras crudas) contaminados con materia fecal de una persona infectada, o por no lavarse las manos adecuadamente.
  • Ruta Oral-Oral (Transmisión familiar): La bacteria se ha aislado en la saliva y la placa dental. Esto sugiere que puede transmitirse a través de besos (especialmente de madre a hijo) o al compartir utensilios y vasos con una persona infectada. Por eso es tan común que varios miembros de una familia la tengan.
  • Ruta Gastro-Oral (Menos común): Contacto con el vómito o reflujo gastroesofágico de una persona infectada.

¿Por Qué es tan Difícil de Erradicar?

Para entender por qué es mejor prevenirla, primero hay que entender por qué es tan difícil tratarla. El fracaso de los tratamientos no suele ser por un mal diagnóstico, sino porque la bacteria es una maestra de la supervivencia.
Estos son los 4 grandes desafíos del tratamiento convencional:
 

 

1. La Resistencia a los Antibióticos (El Enemigo N°1): 

H. pylori ha desarrollado una resistencia alarmante a antibióticos clave como la Claritromicina. Esto se debe, en gran parte, al uso excesivo de antibióticos para otras afecciones. La “terapia triple” estándar (dos antibióticos + un protector de estómago) que funcionaba hace 15 años, hoy fracasa en un alto porcentaje de casos.

 

2El “Escondite” Perfecto (El Nicho Gástrico):

El estómago es una piscina de ácido, pero H. pylori sabe cómo protegerse:

  • Produce ureasa: una enzima que altera el ph gástrico para permitir su supervivencia.
 

3Tratamientos Largos y Complejos (Mala Adherencia):

Erradicarla requiere esquemas agresivos de 10 a 14 días con múltiples pastillas diarias. Los efectos secundarios (sabor metálico, náuseas, diarrea) son tan comunes que muchos pacientes abandonan el tratamiento a mitad de camino, lo que provoca el fracaso y aumento de la resistencia.

 

4Formación de Biofilms:

La bacteria puede crear “biofilms”, comunidades que se agrupan y crean un escudo protector. Las bacterias dentro de este escudo son extremadamente difíciles de matar.

El Enfoque Funcional: Cuida tu “Terreno”

Aquí es donde el enfoque de la medicina funcional cobra sentido. Si la bacteria es tan difícil de matar y tan fácil de transmitir, ¿dónde debemos poner nuestro esfuerzo? 

En fortalecer nuestro terreno“.

El contacto con la bacteria en algún momento de la vida es casi inevitable. La diferencia está en si tu cuerpo está listo para combatirla. No se trata de huir de H. pylori, sino de mejorar tus barreras naturales.

Nuestra principal barrera digestiva es la mucosa gástrica y, sobre todo, el ácido del estómago.

 

Fortaleciendo Nuestras Murallas: ¿Cómo Nos Defendemos?

Cuando un patógeno entra en contacto con nosotros, un cuerpo saludable activa inmediatamente sus defensas.
Nuestra primera línea son mecanismos como toser, estornudar o vomitar. También hay cambios de temperatura (fiebre) y en el pH de las mucosas para hacer el ambiente inhabitable para el invasor.

  • ¿Por qué es tan ácido? Esta acidez extrema es nuestra primera línea de defensa. Está diseñada para esterilizar lo que comemos y destruir patógenos (bacterias, virus, parásitos) antes de que lleguen al intestino.
  • ¿Qué hace H. pylori? ¡La bacteria odia este ácido! Por eso se esconde en el moco y produce ureasa para neutralizar el ácido a su alrededor.
  • El verdadero problema: Un pH estomacal más alto (menos ácido, por ejemplo, de 3 o 4) es una invitación abierta. No solo facilita que H. pylori sobreviva y colonice, sino que también provoca gastritis, reflujo (porque la válvula inferior no cierra bien sin suficiente ácido) y malabsorción de nutrientes.
¿Y qué debilita esta barrera ácida? El estrés crónico, los azúcares y alimentos ultraprocesados, entre otros.

Hábitos Sencillos para Fortalecer tu Barrera Gástrica

Sabiendo que un pH ácido y fuerte es clave, tu objetivo es apoyar esa acidez natural.

  1. Come Comida Real: Evita los alimentos ultraprocesados, altos en azúcares y proinflamatorios. Estos alimentan a los patógenos y debilitan tu mucosa intestinal.
  2. Maneja el Estrés: Es fundamental. Practica la meditación, duerme bien y respira. Esto le dice a tu cuerpo que está seguro y que puede “activar” la digestión y la producción de ácido.
  3. Come con Calma e inicia siempre por la proteína: La digestión empieza en el cerebro. Tómate el tiempo para masticar bien. Esto envía las señales correctas para una producción óptima de ácido. 
  4. Usa Soportes Ácidos (con precaución): Si lo toleras bien, consumir un poco de vinagre de sidra de manzana o jugo de limón diluido en agua antes de las comidas puede ayudar a estimular tu propia producción de ácido gástrico, preparando al estómago para recibir la comida y defenderse de patógenos.

Recuerda: el objetivo no es vivir en una burbuja, sino construir un “terreno” interno tan fuerte que ningún patógeno quiera (ni pueda) quedarse a vivir.

Sandra Hoyos Md. 

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