Vivimos en la era de la sobreinformación. Mis pacientes suelen llegar a consulta con bolsas llenas de suplementos costosos, han probado la dieta Keto, la Paleo, el ayuno de 24 horas… pero cuando les pregunto: “¿Cómo duermes?” o “¿Tienes con quién hablar cuando estas triste?”, se hace un silencio en el consultorio.
Como médica en proceso de certificación con el Institute for Functional Medicine (IFM), he aprendido que la bioquímica es fascinante, pero la verdadera magia ocurre en los cimientos. A esto lo llamamos “Factores Modificables del Estilo de Vida”.
Son 5 pilares que parecen obvios, pero que hemos olvidado por buscar soluciones mágicas:
1. Nutrición: Volver a la plaza de mercado, a los colores, a lo que no tiene etiqueta.
2. Sueño y Descanso: Entender que dormir es cuando tu cerebro se “lava” y tus hormonas se reinician.
3. Ejercicio y Movimiento: Movernos porque nos queremos, no porque nos odiamos o para “pagar” lo que comimos.
4. Manejo de Estres: No podemos eliminar el estrés del mundo, pero sí podemos cambiar cómo nuestro cuerpo reacciona a él.
El Pilar más Díficil (Mi Confesión): Las Relaciones
Aquí quiero detenerme y abrirles mi corazón. De todos los pilares, este fue mi gran maestro.
La literatura científica es clara: el aislamiento social y las relaciones tóxicas son factores de riesgo tan graves como fumar. Pero saberlo es una cosa y vivirlo es otra.
Personalmente, llegué a creer que tener vínculos sanos y nutritivos era imposible para mí. Podía controlar lo que comía, podía obligarme a hacer ejercicio, pero ¿sanar cómo me relacionaba con los demás? Eso me parecía un terreno inalcanzable.
Me tomó tiempo, disciplina y dosis masivas de paciencia (conmigo y con lo otros) comprender que somos seres tribales. Nuestro sistema nervioso necesita la corregulación de otro ser humano para sentirse seguro. Hoy puedo decirles que he logrado sanar esa parte de mi vida, y si yo pude, créanme que no hay caso perdido.
Si hoy te sientes estancado/a en tu salud, deja de buscar la pastilla nueva. Vuelve a lo básico. Revisa tus cimientos. A veces, llamar a una amiga o dormir 8 horas es más potente que cualquier medicamento.
Sandra Hoyos Md.