Más Allá Del Estómago

Septiembre 29 de 2025, Sandra Hoyos M.D.

Cuando inicié mi camino en la medicina funcional, rápidamente me di cuenta de una verdad ineludible: mis conocimientos previos sobre el sistema digestivo eran insuficientes. En la facultad, los protocolos y enfoques eran lineales y a menudo no ofrecían soluciones duraderas ni respuestas profundas.

Mi interés no fue solo académico; fue personal. Yo misma me sentía enferma, y la medicina convencional no lograba dar con la raíz de mis problemas de salud. Fue en este nuevo enfoque – que yo llamo más bien un estilo de vida – donde descubrí conceptos reveladores como la hipoclorihidria gástrica, la permeabilidad intestinal o el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO). Me di cuenta de que padecía todas estas condiciones y entendí que la verdadera sanación requiere ir más allá del síntoma. Hay que preguntarse el “por qué” de cada molestia si queremos comprender lo que realmente le sucede a uno mismo y a nuestros pacientes.

 

El Intestino: El Centro Vital de Nuestra Salud

Desde mis primeras clases, el mensaje era constante: “Todo empieza por el intestino”. Yo me preguntaba: ¿Por qué era tan crucial? ¿Qué hacía a esta parte del cuerpo más funcional que el corazón, los pulmones o el cerebro?

El sistema digestivo es un tubo que se extiende desde la boca hasta el ano, con una impresionante área de superficie mucosa de entre 30 a 40 metros cuadrados. Esta vasta superficie alberga una enorme cantidad de células con funciones metabólicas, endocrinas, inmunológicas. Es el nodo integral y central de una red compleja en el cuerpo, por lo que cualquier desregulación aquí puede tener un profundo impacto en la salud.

Para poner su importancia en perspectiva:

  • Es el órgano que produce la mayor cantidad de serotonina.
  • Se estima que tiene tantas células bacterianas como células humanas.
  • Sus funciones metabólicas se comparan con las del hígado.
 
Muchas de las alteraciones a este nivel comienzan con hábitos que hemos normalizado, pero que son dañinos, como: no tener deposiciones diarias, la hidratación insuficiente, la exposición a tóxicos ambientales, el consumo excesivo de alcohol, azúcares y procesados, el estrés crónico, el sedentarismo y la automedicación.
 

El Eje Intestino-Cerebro: Una Conexión Fundamental

Una de las revelaciones mas fascinantes es la existencia del eje intestino-cerebro. Esta es una comunicación bidireccional que conecta el sistema nervioso central con el sistema nervioso entérico (apodado el “segundo cerebro”). A través de esta autopista de información, el intestino puede influir en nuestro estado de ánimo, cognición y comportamiento, mientras que el cerebro afecta la función digestiva.

Diversos estudios demuestran como la salud de la microbiota intestinal – la comunidad de microorganismos que viven dentro de nosotros- impacta directamente nuestra salud mental. Un desequilibrio, conocido como disbiosis, se ha asociado con condiciones como la ansiedad, depresión, el estrés e incluso trastornos neurológicos. Esto se debe a que las bacterias intestinales producen neurotransmisores vitales para el bienestar emocional, como la serotonina y el GABA.

Más Allá De La Digestión: Funciones Clave Del Sistema Digestivo.

El sistema digestivo es mucho más que un simple procesador de alimentos. Sus funciones clave se extienden a:

  • Producción de hormonas: Más de 20 hormonas diferentes se producen en el intestino, que regulan desde el apetito y el metabolismo hasta otras funciones corporales esenciales.
  • Regulación inmunológica: Aproximadamente el 70 – 80 % de nuestras células inmunes residen en el intestino. Un sistema digestivo saludable es la base para un sistema inmune robusto, capaz de defendernos de patógenos y prevenir enfermedades autoinmunes.
  • Desintoxicación: Juega un papel vital en la eliminación de toxinas y desechos, evitando que se reabsorban y causen daño.
  • Absorción de nutrientes: Una digestión eficiente asegura que absorbamos adecuadamente las vitaminas, minerales y otros nutrientes, lo cual es fundamental para la energía, el crecimiento y la reparación celular.

Señales De Alarma: Cuando Tu Intestino Necesita Atención

Es crucial aprender a escuchar las señales que nos envía nuestro cuerpo. Algunos indicadores claros de que tu sistema digestivo podría estar comprometido icluyen:

  • Hinchazón y gases frecuentes.
  • Estreñimiento o diarrea estomacal.
  • Fatiga persistente.
  • Dolores de cabeza recurrentes.
  • Erupciones cutáneas o problemas dermatológicos inexplicables.
  • Cambios de humor, ansiedad o depresión.
  • Dificultad para perder o ganar peso.
  • Dolores articulares o musculares sin causa aparente.

Ignorar estas señales puede llevar a problemas de salud mucho mas serios a largo plazo.

Estrategias Para Cuidar Tu Sistema Digestivo

Adoptar hábitos saludables es la clave para un intestino feliz y, por ende, para una salud integral. Aquí te comparto algunas estrategias fundamentales:

  1. Alimentación Consciente:
    • Prioriza una dieta rica en fibra, frutas, verduras, grasas saludables y proteínas magras.
    • Reduce drásticamente el consumo de alimentos procesados, azucares refinados y aditivos artificiales.
    • Incorpora alimentos fermentados (kéfir, chucrut, kimchi), ricos en probióticos beneficiosos.
  2. Hidratación óptima: bebe suficiente agua a lo largo del día para facilitar la digestión, la absorción de nutrientes y el movimiento intestinal.
  3. Manejo efectivo del estrés: el estrés crónico afecta directamente la función digestiva. practica meditación, yoga, la respiración profunda o pasa tiempo en la naturaleza.
  4. Ejercicio regular: la actividad física estimula el movimiento intestinal y mejora la circulación en todo el sistema digestivo.
  5. Sueño de calidad: asegura entre 7 y 9 horas de sueño para permitir que tu cuerpo incluyendo el sistema digestivo, se repare y regenere.
  6. Evita la automedicación: El uso indiscriminado de antibióticos y otros fármacos puede alterar negativamente la microbiota. Siempre consulta a un profesional.
  7. Busca orientación profesional: Si sospechas de sensibilidades alimentarias o necesitas soporte extra, la suplementación con probióticos y prebióticos debe ser guiada por un experto.
En resumen, cuidar tu sistema digestivo es una inversión directa en tu salud general que se traduce en mayor calidad de vida. No subestimes el poder de un intestino sano: es la base de tu bienestar.

Sandra Hoyos Md. 

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