Más Allá Del Estómago

Octubre 25 de 2025, Sandra Hoyos M.D.


¡Hola y bienvenidos a nuestro espacio de bienestar! Hoy vamos a sumergirnos en un universo fascinante que reside dentro de nosotros: el sistema digestivo. Aunque hablamos mucho de él, pocas veces comprendemos su verdadero poder. Existe una frase impactante, atribuida a expertos en salud holística, que resuena con una verdad profunda: “la muerte comienza en el colon”. Aunque suene drástico, esta afirmación subraya una realidad innegable que la ciencia moderna está confirmando: la raíz de nuestra vitalidad, y de muchas de nuestras enfermedades, se encuentra en la salud de nuestro intestino.

 

Río Arriba: Encontrando la Causa Raíz de lo que nos Enferma

Durante mucho tiempo, la medicina trató los síntomas como problemas aislados. Si tenías un problema en la piel, tratabas la piel. Si tenías dolor articular, tratabas la articulación. Hoy, la perspectiva ha cambiado radicalmente. Entendemos que nuestra salud es como un gran río. Tratar el síntoma es como intentar limpiar el agua en la desembocadura, sin prestar atención a la fuente de contaminación que se encuentra kilómetros río arriba.

Los estudios científicos son cada vez más claros: las alteraciones en nuestro sistema digestivo pueden ser la causa raíz de disfunciones en casi cualquier otra parte del cuerpo. Las conexiones son sorprendentes y reveladoras. Por ejemplo:

  • Enfermedades Autoinmunes: Se ha demostrado que un “intestino permeable” —una condición donde la barrera intestinal se debilita y permite que partículas no deseadas pasen al torrente sanguíneo— es un factor clave en el desarrollo de enfermedades como la tiroiditis de Hashimoto, la artritis reumatoide o el lupus.
  • Salud Cardiovascular: Una infección intestinal crónica o un desequilibrio en la microbiota pueden estar detrás de una dislipidemia, es decir, una alteración en los niveles de colesterol y triglicéridos que pone en riesgo nuestro corazón.
  • Estrés y Digestión: Algo tan común en nuestra sociedad como el estrés crónico afecta directamente la producción de ácido clorhídrico en el estómago. Sin suficiente ácido, la digestión se vuelve ineficiente desde su primer paso, abriendo la puerta a una cascada de problemas posteriores.

La Ciencia Ilumina Nuestro Mundo Interior

Este cambio de paradigma ha impulsado un enorme interés en comprender a fondo el sistema digestivo. Gracias a ello, la ciencia ha desarrollado herramientas avanzadas que nos permiten espiar lo que ocurre en nuestro interior. Hoy podemos:

  • Estudiar la Microbiota: Analizar la comunidad de billones de bacterias, virus y hongos que viven en nuestro intestino para saber si está en equilibrio.
  • Evaluar la Permeabilidad Intestinal: Medir si la barrera protectora de nuestro intestino está cumpliendo su función.
  • Conocer la Absorción de Nutrientes: Identificar si estamos asimilando correctamente las vitaminas y minerales de los alimentos.
  • Detectar Sensibilidades: Descubrir si tenemos sensibilidades o alergias a alimentos como el gluten, los lácteos y otros, que podrían estar generando inflamación silenciosa.

De la mano con estos diagnósticos, han surgido suplementos y enfoques terapéuticos mas fisiológicos, que buscan restablecer las funciones naturales del cuerpo en lugar de simplemente enmascarar los síntomas con un parche.

Las Patologías Comunes: Un Reflejo de Nuestro Estilo de Vida

Aunque existen patologías digestivas severas y complejas como la Enfermedad de Crohn o la Colitis Ulcerativa, la gran mayoría de las personas sufren de condiciones más comunes: gastritis, reflujo gastroesofágico, síndrome de intestino irritable (SII) o hígado graso.

La gran revelación, y el mensaje más esperanzador, es que todas estas patologías están íntimamente ligadas a nuestros hábitos. Son el resultado directo de cómo vivimos. Pensemos en ello:

  • Alimentación: ¿Estamos consumiendo alimentos reales y nutritivos o productos ultraprocesados llenos de químicos?
  • Estrés: ¿Vivimos en un estado de alerta constante, sin darnos espacios para la calma y la recuperación? 
  • Hidratación: ¿Bebemos suficiente agua para que todos los procesos metabólicos fluyan?  
  • Sueño: ¿Descansamos profundamente para permitir que nuestro cuerpo se repare, especialmente el revestimiento intestinal?
  • Movimiento: ¿Combatimos el sedentarismo para estimular el tránsito intestinal y la salud general?

Tu Cuerpo Siempre Lucha por Sanar

Nuestro organismo es una máquina de supervivencia perfecta y sabia. Ante una situación de estrés agudo —imagina que te persigue un león—, el cuerpo prioriza las funciones de “lucha o huida”: bombea sangre a los músculos y al corazón, y apaga temporalmente la digestión. No es momento de digerir, es momento de sobrevivir. El problema es que nuestro cuerpo no diferencia entre un león real y un jefe exigente, el tráfico o las preocupaciones económicas. Cuando el estrés se vuelve crónico, el sistema digestivo se mantiene “apagado” o funcionando a medio gas de forma permanente. Este desbalance sostenido es lo que llamamos enfermedad. Pero aquí reside un cambio de perspectiva fundamental: la enfermedad no es un error del cuerpo. Es una estrategia de adaptación. Es el organismo buscando la forma de sobrevivir y recuperar el equilibrio en un entorno hostil. Tu cuerpo no está en tu contra; al contrario, siempre, y sin excepción, está buscando sanarse.

El Camino de Regreso al Equilibrio

Los seres humanos nacimos para gozar de salud, equilibrio y vitalidad. La clave para reclamar ese estado natural es darle a nuestro cuerpo y a nuestra mente lo que realmente necesitan. No se trata de fórmulas mágicas, sino de intencionalidad y de volver a lo básico:

  • Luz Solar:  Para regular nuestros ritmos circadianos y sintetizar vitamina D. 
  • Contacto con la Naturaleza: Para reducir el estrés y regular el sistema nervioso. 
  • Alimentos Reales: Para nutrir nuestras células y nuestra microbiota. 
  • Aire Puro y Respiración Consciente: Para oxigenar nuestro cuerpo y calmar la mente.
  • Ocio, Disfrute y Comunidad: Porque la alegría y la conexión son nutrientes tan importantes como la comida.

 

Te invito a hacer una pausa y reflexionar: ¿Qué pequeño pero significativo cambio puedes empezar hoy a implementar en tu estilo de vida? Cuidar de tu intestino no es una tarea mas en tu lista de pendientes; es el acto de amor propio mas profundo que puedes hacer por tu salud general. Tu cuerpo te lo agradecerá.

Sandra Hoyos Md. 

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